domingo, 15 de julio de 2007

El Poder y la Gloria

Yo tambén soy de los que piensan que Graham Greene debío ser premio Nobel


>>El Poder y la Gloria (fragmento):

¿Qué hora sería? ¿Cuántas horas habían pasado desde el

amanecer? Era imposible saberlo; el tiempo era elástico; se
estiraba hasta romperse. Suponiendo, después de todo, que no
fuera tan temprano; tal vez eran las seis, las siete...
Comprendió cuántas esperanzas había puesto en esa criatura.
Era la única persona que podía ayudarlo sin correr peligro. Si no
conseguía llegar a las montañas antes de tres o cuatro días,
estaría acorralado; daba lo mismo entregarse a la policía,
porque ¿cómo haría para vivir cuando empezaran las lluvias, si
nadie se atrevía a darle comida ni refugio? Habría sido mejor,
más rápido, que lo hubieran reconocido en el cuartel de la
policía, una semana antes; mucho menos trabajo. Oyó un ruido;
era como una esperanza que renacía tímidamente; un rasgueo y
un gemido; esto era lo que se llama el amanecer; el ruido de la
vida que renace. Lo esperó, ávidamente, en la puerta del galpón.
Y el ruido se acercó. Era una perra mestiza, que se
arrastraba por el patio; un ser desagradable, de orejas caídas,
con una pata herida o rota; gemía. Algo tenía en la espalda. Se
acercó muy lentamente; se podían distinguir todas sus
costillas, como un esqueleto en un Museo de Historia Natural;
era evidente que hacía días que no comía; la habían abandonado.
A diferencia de él, la perra conservaba una especie de
esperanza. La esperanza es un instinto, que sólo la mente
razonadora del hombre puede destruir. Un animal no conoce
nunca la desesperación. Mientras contemplaba su marcha
lastimosa, tuvo la sensación de que esto había venido
ocurriendo día tras día; tal vez durante semanas; era uno de los
efectos mejor ensayados del día, como el canto de las aves en
regiones más felices. La perra se arrastró hasta la puerta de la
galería frente a la casa, y empezó a rascar con la pata, tendida
en el suelo con extraño abandono; aplicaba la nariz a una grieta,
como respirando el aire inútil de las habitaciones vacías; luego
empezó a gemir con impaciencia, y en cierto momento agitó la
cola, como si oyera algo adentro. Finalmente, empezó a aullar.
El cura no pudo soportar más; ahora sabía lo que quería
decir; podía darse el gusto de comprobarlo personalmente.
Salió al patio, y el animal se volvió con torpeza, y empezó a
ladrarle, como una parodia de perro guardián. No era ninguna de
las personas lo que ella anhelaba; quería lo que siempre había
tenido; quería el mundo de antes.
El cura miró por una ventana; tal vez era ésta la
habitación de la niña. Se habían llevado todo, excepto lo inútil y
lo roto. Había una caja de cartón, llena de papeles viejos, y una
sillita con una pata rota. En la pared encalada un gran clavo que
había sostenido antes un espejo o un cuadro. También se veía un
calzador roto.
La perra se arrastraba por la galería; gruñendo; el
instinto es una especie de deber; se lo puede confundir muy
fácilmente con la lealtad. Para esquivar al animal no tenía más
que salir; la perra no podía seguirlo con suficiente rapidez;
empujó una puerta, y se abrió; nadie se había tomado el trabajo
de cerrarla con llave. Una vieja piel de caimán, mal desollada y
peor curtida, colgaba de la pared. Oyó un soplido detrás de él, y
se volvió; la perra tenía dos patas sobre el umbral, pero ahora
que lo consideraba establecido en la casa, lo aceptaba.
Él se hallaba en plena posesión de todo, era el amo, y en
el interior había suficiente variedad de olores para
entretenerla.<<

Henry Graham Greene (2oct1904- 3abr1991) escritor, guionista y crítico britanico cuya obra explora la confusión del hombre moderno, tratando asuntos política o moralmente ambiguos en un trasfondo contemporáneo.

Greene consiguió tanto los elogios de la crítica como los del público. Aunque el mayor objetivo de Greene era ser recordado como un simple "novelista católico", su fe cristiana da forma a la mayoría de sus novelas, y gran parte de sus obras más relevantes (p. e. Brighton Rock, The Heart of the Matter y The Power and the Glory), tanto en el contenido como en las preocupaciones que contienen, son explícitamente católicas.


Saludos

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